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La ciudadanía universal es necesaria y posible


por Ricardo Jiménez

Ciudadanía universal: ¿quimera, posibilidad o necesidad? El autor de este artículo nos ofrece argumentos imparables sobre lo que para unos es una ilusión absurda que hay que combatir, y para otros es una necesidad imprescindible, aunque compleja, en que los movimientos de migrantes son ya la punta de lanza…



Nelson Mandela decía que las cosas siempre son imposibles hasta que las hacemos. Aquello que es necesario y posible puede ocurrir o no. Justamente dependerá de lo que hagan los pueblos y sociedades: la ciudadanía universal es una necesidad histórica, difícil y gradual, pero posible y necesaria.

Durante el siglo XX, la humanidad creó institucionalidad universal (ONU) y no ha parado de generar Pactos y Convenciones internacionales que van reconociendo crecientes derechos humanos, de pueblos indígenas, de migrantes, de mujeres, de la naturaleza, etc. Esto no era pensable antes del siglo XX por razones materiales y tecnológicas, de conexión comunicacional y capacidad productiva para garantizar esos mínimos derechos a todos. Esas condiciones materiales hoy sí están, siguen desarrollándose e interactúan con una nueva y diferente conciencia universal humana, que aunque muy lejos de alcanzar plenitud todavía, lleva bastante camino andado.

Por ser pobreLa necesidad de avanzar desde acuerdos de “mínimos comunes”… y los que se oponen a este camino

La diversidad y aún contradicción de países, sociedades, economías… es una dificultad objetiva insoslayable que impone justamente los avances graduales y retrocesos momentáneos, como ocurre con todo cambio histórico profundo. No es viable ni deseable una idea homogénea de ciudadanía universal. La práctica histórica muestra que se viene avanzando desde mínimos comunes, respetando amplios grados de diversidad política, cultural, económica, etc., respetando sobre todo la autodeterminación de los pueblos. En la práctica, estos acuerdos mínimos han empezado regionalmente, donde la posición geopolítica y cultural común o afín los ha facilitado, pero respetando diversidad y aún contradicción entre países.

Una dificultad mayor la presentan los poderes fácticos que concentran riqueza y poder en contra del bienestar de las mayorías y del medio ambiente y hacen todo lo posible por dificultar estos acuerdos de mínimos comunes que, sin esas voluntades poderosas, operantes, egoístas y contrarias, serían mucho más fáciles de alcanzar. Pero hay que aprender a lidiar y vencer estos poderes, como ya se ha venido haciendo gradual y difícilmente.

Tres condiciones para llegar a la realidad de una ciudadanía universal

Ocurre con la ciudadanía universal lo mismo que con la contaminación y el cambio climático: tal vez no sea posible lograr controlarlo, pero si no lo hacemos, tarde o temprano, sabemos que traerá catástrofes irreparables a la propia humanidad. Lo mismo podemos decir con toda certeza de la sustentabilidad social de un orden mundial sin ciudadanía universal.

Las condiciones para una ciudadanía universal son la existencia de una comunidad humana material, objetiva, es decir, una interconexión realmente universal y creciente. Esto la tecnología comunicacional y de transporte lo permite crecientemente. En segundo lugar, una interacción tal que lo que ocurre en cualquier zona y pueblo del planeta afecta a todos los demás de uno u otro modo, para bien o para mal, lo cual también ocurre ya y crecientemente (crisis económicas, ambientales, pandemias, etc.). Finalmente, la conciencia de todas las personas en los diversos pueblos que compartimos un destino como especie en el planeta, lo que está también ocurriendo crecientemente.

De ciudadanías regionales a la ciudadanía universal

La propia dinámica geopolítica y del mercado mundial, hipercompetitiva, acelera la necesidad objetiva, material de construir estos acuerdos de integración regional en bloques para poder entrar en condiciones mínimas de desarrollo a ese escenario mundial, y esos bloques son imposibles socialmente si no incorporan la ciudadanía regional. [1] Probablemente será desde esas ciudadanías ampliadas que finalmente se avanzará, gradual y complejamente, primero por grandes regiones del mundo, a la ciudadanía universal. Todas las personas podemos esforzarnos por aportar a este tránsito.

Ver también el artículo “Nuestra patria será el universo”.


Fotos: Todos somos inmigrantes y ...Por ser pobre por Álvaro Herraiz San Martín

[1] La Unión Europea, UNASUR y MERCOSUR, por ejemplo, ya existen en este sentido.

Fecha de publicación: 19 de enero de 2011
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