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Hoja de ruta hacia la adhesión internacional a una Carta de Responsabilidades Universales


por Pierre Calame

Nuestra participación en el Foro Social Temático en Porto Alegre, Brasil (24-29 de enero de 2012), nos dio una visión más clara de los próximos pasos que habrá que tomar para avanzar la Carta de Responsabilidades Universales. “Rio+20”, la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático que se celebrará en Rio de Janeiro en junio, es la próxima parada para poner la responsabilidad, y más precisamente la co-responsabilidad, al centro de la ética común que habrá de adoptar la comunidad mundial. ¡Estamos optimistas! Únanse a nosotros y firmen nuestro llamado a los gobiernos a apoyar la Carta de Responsabilidades Universales (hagan clic aquí para saber cómo firmar).


Desde la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente en Estocolmo hace 40 años, ya es claro que los dos pilares de la comunidad internacional –la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos– no bastan para hacer frente a la interdependencia creciente entre las sociedades y entre la humanidad y la biosfera. Habida cuenta de la incapacidad de nuestras sociedades a detener el modelo de desarrollo dominante, y de la comunidad intergubernamental internacional a tomar las decisiones más necesitadas para proteger nuestro futuro, se ha vuelto urgente adoptar un tercer pilar. En la situación actual, los gobiernos, las transnacionales y las grandes instituciones de la finanza no tienen que rendir cuentas más que a sus propios grupos interesados –electores nacionales, accionistas o jurisdicciones nacionales– sin tomar en cuenta su impacto sobre el resto del mundo.

A través de los años, la Declaración Universal de Derechos Humanos ha sido el punto de partida para definir derechos en un sentido más amplio, incluyendo a derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, que forman parte de la dignidad humana y la justicia social. Esta demanda de derechos resulta sin embargo ineficaz cuando los derechos no son oponibles a ninguna institución: la responsabilidad es la cara oculta de los derechos. Un equilibrio justo entre derechos y responsabilidades está al centro de cualquier democracia verdadera y la biocivilización.

En todo lo que se ha pensado sobre la gran transición a la que nos enfrentamos con las carencias del modelo de desarrollo actual se insiste en que a base de las diferentes crisis hay una crisis ética, en que la ideología económica y política actual celebra el interés a corto plazo y las relaciones de poder violentas en detrimento de las relaciones de reciprocidad, la compasión y el cuidado, entre seres humanos, entre sociedades y entre la humanidad y la naturaleza.

Necesitamos una ética común para dirigir nuestro planeta único y frágil. Esta ética común debe arraigarse profundamente en nuestras diferentes culturas, tradiciones filosóficas o religiosas, y reflejar la interconexión de nuestro universo. La responsabilidad está al centro de esta ética común, así como la reciprocidad, el cuidado y la gestión del bien común siempre han sido las condiciones para pertenecer a una comunidad. Por consecuencia, hasta las personas y las comunidades más pobres reclaman no sólo sus derechos sino también sus responsabilidades, hacia los niños, los ancianos y los bienes comunes, como expresión del ser ciudadano.

La responsabilidad también está al centro de cualquier contrato social entre un grupo socio-profesional y el resto de la sociedad, sean científicos, profesionales, periodistas, funcionarios, educadores, agricultores y pescadores, militares o niños, etc., mitigando los intereses corporativos o sectoriales, o la lealtad a una comunidad limitada con la consciencia de formar parte de una comunidad más amplia. El proprio concepto de co-responsabilidad refleja esta idea de un contrato social del nivel local al mundial.

En los últimos quince años, todas las negociaciones han fracasado aun cuando esté en juego nuestra supervivencia a largo plazo, como es el caso con el cambio climático. Considerando la heterogeneidad de los estados miembros de la ONU, todos los estados mayores han optado por conferencias de consenso con un derecho de veto de facto para cada uno de los países. Las negociaciones internacionales se han entonces vuelto sesiones de regateo entre dirigentes orientados únicamente por sus llamados intereses nacionales y reclamando su soberanía. Se han vuelto verdaderamente irresponsables hacia el bien común. Esto no se podrá cambiar sin que la comunidad internacional reconozca realmente nuestra interdependencia mundial y su corolario, el principio de responsabilidad universal.

La ética es el enlace entre las convicciones interiores personales que guían nuestras decisiones y nos ayudan a resolver nuestros dilemas éticos, y la ley, que es la expresión de normas vinculantes convenidas por una comunidad para los comportamientos personales y colectivos. La ética común pretende influir en las opciones personales y orientar la ley. Una Carta de Responsabilidades Universales provocará comportamiento responsable a los niveles personal y colectivo, y será una referencia ética para las diferentes comunidades, instituciones, partes interesadas y personas en posición de poder y autoridad, y la base de derechos internacional y nacionales.

Por tanto, nosotros representantes de la sociedad civil mundial encontrándonos en Porto Alegre :
- instamos a los gobiernos que participarán en la conferencia Rio+20 en junio de 2012 a poner en el agenda de la conferencia, como parte de la agenda del cuadro institucional, la discusión del anteproyecto de Carta de Responsabilidades Universales y la adopción de una hoja de ruta hacia la aprobación internacional por la Asamblea General de la ONU de una carta vinculante dentro los tres años que vienen;
- apoyamos el llamado a los gobiernos lanzado por la red internacional Ética & Responsabilidades y la difundiremos a través de nuestras diferentes redes;
- y, como punto de partida de este proceso, sugerimos que con ocasión de la Conferencia Rio+20, se declare el cambio climático ser amenaza a la seguridad internacional, abriendo así la posibilidad que la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidad, sucesivamente, deliberen y tomen sus responsabilidades en este asunto.

Porto Alegre
28 de enero de 2012

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Ilustración de Steve A Johnson

Fecha de publicación: 9 de marzo de 2012
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