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Ética y responsabilidades de los profesionales de la enseñanza


por Pinky Cupino

La enseñanza es una noble profesión. Está orientada a servir a los demás. Tiene el potencial de poder ejercer un enorme impacto, al «modelar» a la siguiente generación. Por eso, la educación debería estar valorada por las instituciones sociales, como el gobierno, la iglesia, la familia y la sociedad civil...



(Este artículo se publicó originalmente en el sitio de la Carta de las Responsabilidades Humanas el 23 de junio de 2006. Lo reproducimos aquí porque sigue igual de pertinente y es un excelente ejemplo de un método aplicado con éxito en el campo, aquí, en las Filipinas.)

Mientras que una gran mayoría de los educadores mantienen esta noble tradición llevando la cabeza bien alta, e incluso llevan la innovación y la enseñanza más allá de las aulas, en esta profesión también se da la corrupción. Hemos oído hablar de profesores que buscaban favores materiales o sexuales por parte de alumnos y padres, a cambio de otorgar calificaciones más altas. Otros profesores han perdido el fervor de impartir conocimientos y se limitan a repetir la rutina de la enseñanza, hasta donde consideran que llega su obligación.

Con el espíritu de mantener lo que es noble en la enseñanza y desarrollar ese potencial, el Center for Positive Futures celebró su Formación para Educadores, en los días 5-9 de junio de 2006 en San Mateo, Rizal. Asistieron a las jornadas 40 educadores, procedentes de cinco escuelas.

Uno de los temas tratados fue la visión y la misión del Center for Positive Futures, un instituto para los más desfavorecidos económicamente. La discusión se centró en la ética y las responsabilidades de los educadores. Se mostró una presentación en vídeo de 20 minutos, titulada "Alay sa Mundo" (en castellano, Ofrenda a la Tierra). El vídeo presentó la historia del pueblo de Filipinas como nación colonizada, los fuertes y positivos valores familiares todavía están enraizados entre los ciudadanos, una presentación de una escuela como institución que conserva los valores sociales, la necesaria interacción entre la escuela y la comunidad para fomentar las responsabilidades sociales, y la urgente necesidad de abordar los problemas sociales, a la luz de la destrucción del entorno y otros gigantescos problemas sociales provocados por el hombre. El vídeo también presentaba la Carta de Responsabilidades Humanas como uno de los tres pilares de la sociedad, y abogaba por la necesidad de defender esas responsabilidades.


A partir de la presentación en vídeo, los educadores se dividieron en cinco grupos de trabajo, para debatir acerca de cuáles eran sus propias visiones y misiones como profesores. El resultado del taller mostró que, en su mayoría, los educadores que son nuevos, con apenas uno o dos años de experiencia, o sin ella en absoluto, y que además son muy jóvenes tienen la capacidad de ver más allá de las tareas inmediatas dentro del aula y enmarcar su profesión en el contexto de los problemas sociales.



Un grupo dijo que su visión era poder fomentar el desarrollo sostenible, formar alumnos socialmente concienciados y respetuosos de Dios que fueran ciudadanos responsables de la sociedad. Los miembros dijeron que deseaban fomentar la conciencia medioambiental y que sus alumnos se involucraran en el servicio a la comunidad para desarrollar la colaboración entre ellos, desarrollarse holísticamente y defender los derechos humanos; que deseaban desarrollar líderes de la comunidad entre los alumnos y dar oportunidades a los menos afortunados para que tuvieran acceso a una enseñanza de calidad, mediante una educación que les garantizara un medio de vida. También respaldaron un sistema de enseñanza orientado al alumno.

Otro grupo tenía la visión de que lo alumnos debían desarrollarse holísticamente (académicamente, moralmente, físicamente y espiritualmente), para que pudieran desempeñar un papel en la sociedad y ser individuos responsables, dando gracias a Dios. Deseaban que los alumnos menos afortunados tuvieran esperanzas y oportunidades de avanzar socialmente. Querían cambiar a los alumnos de forma positiva, y eso también significa que los profesores deberían también cambiar a mejor. Buscaban respetar, identificar y desarrollar las aptitudes de los alumnos, reconociendo que existen múltiples de inteligencia entre ellos. También les gustaría enfatizar que es importante moldear un buen carácter moral.

El tercer grupo tuvo la visión del desarrollo de alumnos respetuosos de Dios, responsables y justos con ellos mismos, con la comunidad y la sociedad. Los otros conceptos defendidos fueron la enseñanza de calidad, la no discriminación, la responsabilidad entre los alumnos y la conciencia medioambiental.

El cuarto grupo presentó un diagrama visual compuesto por tres círculos concéntricos, en los que el alumno está en el círculo interior, el profesor, los padres y el trabajo están en el círculo medio y la enseñanza está en el círculo exterior. Describieron al alumno como alguien religioso y que es independiente a la hora de aprender. Los profesores deberían ser personas bien cualificadas. Los padres/las familias deberían utilizar y desarrollar por completo las habilidades, las aptitudes o las capacidades del alumno.

El último grupo tuvo la visión de la formación de alumnos guiados espiritualmente que sirven a la humanidad a través de la excelencia académica. Su misión como educadores estaría anclada en los valores cristianos, y consistiría en impartir las tradiciones socioculturales y el sentido de la responsabilidad, desarrollar ciudadanos productivos que ayuden a la comunidad y profundizar en las técnicas educativas y en las aptitudes tecnológicas de los alumnos.

Después de las presentaciones del taller, Chit Bobis presentó la visión y la misión del Center for Positive Futures:

Visión: nuestra visión es la de una comunidad de ciudadanos socialmente responsables, con ideales espirituales, automotivados y preparados técnicamente que defienden la sostenibilidad ecológica, la igualdad entre hombres y mujeres y la sensibilidad cultura, y que además disfrutan de las ventajas socio económicas de trabajar en esa sociedad.

Misión: estamos comprometidos con la formación integral de los jóvenes menos favorecidos económicamente en las comunidades urbanas y rurales, en fomentar sus derechos y responsabilidades como individuos, como ciudadanos productivos de la comunidad y como hijos de Dios, y en acompañar el desarrollo académico, técnico, espiritual, cultural y de enseñanza profesional.

La sesión terminó con el comentario del Código Deontológico de los educadores, por Dennis Merlin.

Fecha de publicación: 24 de junio de 2011
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  • La educación de la responsabilidad exige la formación de un profesional que se desempeñe con autonomía, competencia y flexibilidad en los diferentes escenarios, para tomar las propias decisiones, la capacidad de fortaleza para resistir las presiones externas o internas que se oponen a las decisiones tomadas y para asumir las consecuencias de las propias decisiones y la capacidad de estimar y comprometerse de hacer un mundo mejor.

    Visto desde este ángulo, la responsabilidad como valor regulador de la actuación se manifiesta a través de la autonomía moral. Puesto que durante su actuación las personas son responsables de sus actos, se les puede pedir cuenta de por qué lo hacen y también de los efectos que de esas acciones se derivan para las otras personas o para la naturaleza.

    La responsabilidad como valor implica tanto la toma de conciencia de los motivos que orientan nuestra conducta como el asumir sus consecuencias, es por ello que el desarrollo de la responsabilidad está asociado al desarrollo de la perseverancia, de la reflexión crítica y comprometida con la calidad de la actuación.

    El rol de los profesionales de la educación, es crucial en la formación de valores y en este caso hacia la responsabilidad social, ambiental y de un mundo mas equitativo, tanto como pueblos, grupos étnicos, por nacionalidad, económicos o de género, desde cualquiera de sus ámbitos de actuación, escolar, formación religiosa en las catequesis, formación cultural, aunque aún son un sector que en la mayoría de la ocasiones son considerados actores secundarios o tangenciales en los procesos de transformacional hacia la responsabilidad social.

    Lograr la motivación sobre la base de lo emocional. es un vinculo que se crea en el aula.El elemento cognitivo refuerza el conocimiento y despierta los sentimientos para estructurar él vínculo entre el sentimiento y el conocimiento, que es la base del valor. Los vínculos de confianza al compartir un aula marcan de por vida, las enseñanzas guían el camino del alumnado, por ello el segmento de docentes debe necesariamente ser incorporado como actor clave de la transformación que el mundo necesita ante las graves crisis que hemos desencadenado en el planeta.

    Es fundamental acercarse a los gremios magisteriales, para que tomen su rol de protagonistas ante la orientación hacia el conocimiento del contenido del valor, la funcionalidad de los procederes y la conducta cotidiana que materialicen la responsabilidad, tanto desde los docentes como hacia su alumnado, el mundo necesita urgentemente de sus aliados y los profesionales de la enseñanza pueden impulsar la ética y las responsabilidades mejor que cualquier campaña de divulgación y sensibilizacion.

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